Negros nubarrones aplacaron mi sed.
Ficticias lágrimas anegando tu rostro
mientras la tristeza desaparecía cual fantasma
oculta entre tus radiantes sonrisas.
Sin pudor, desafiantes y esplendorosas perlas
caían en balde, uniéndose al baile de máscaras
yvelando sueños rotos tras incontestables verdades.
A cada tic del reloj, enloquecía mi mente
la congoja pesaba en mi cual pesarosa desdicha.
Nunca el tiempo logró separar tanto
nunca el milagro de un nuevo `tac' convirtió en valiosos a tan insidiosos personajes.
La locura y su reprochada amiga, la cordura.
Épicos cuentos de hadas, dibujantes de irreverentes trazos,
confirmaron enlaces de almas y desunión,
anunciaron con vítores los estertores del viejo compás.
Nuevos tiempos avecinando tormentosas paradojas.
El niño que llora, lejos de una madre que sufre.
El padre que ríe tristezas ahogándose en licor.
La muerte que hurga en la herida del amor
búsqueda y fracaso en un mismo y ridículo enjambre.
El silencio rodeando las fauces del dolor,
la angustia, pasajera del tímido acoso apasionado
enfrentando esta vez, la fuerza del flirteo y el cariño,
espectáculo, desenfreno, así todo alrededor.
Vanos reflejos de lujuria y entrega sin más.
Suaves caricias al ligero murmullo de una gran tempestad.
Suenan melodías, desacuerdos tonales en aras de la armonía
ligeros relinchos de dóciles potros, refrenando su rebeldía.
Aquí y allá toques de atención, llamadas al sosiego.
Si no obedece el que domina, nada apaciguará al que trota en libertad.
Repiqueteo imperceptible. Se repiten los colores,
enaltecen la incontestable belleza de lo prohibido,
subordinan la visión de la equidad, del equilibrio.
Ahora todo es descomunal, excelso, magnífico.
Saltos de pincel, brochazos de ira incontenible,
abrumando al más ecuánime virtuoso del sosiego.
Llueve sobre mojadoUn nuevo día sin haber terminado el viejo…Un nuevo horizonte de inalcanzable lejanía.Un mañana. Un después.
Raúl Rebollo
Ficticias lágrimas anegando tu rostro
mientras la tristeza desaparecía cual fantasma
oculta entre tus radiantes sonrisas.
Sin pudor, desafiantes y esplendorosas perlas
caían en balde, uniéndose al baile de máscaras
yvelando sueños rotos tras incontestables verdades.
A cada tic del reloj, enloquecía mi mente
la congoja pesaba en mi cual pesarosa desdicha.
Nunca el tiempo logró separar tanto
nunca el milagro de un nuevo `tac' convirtió en valiosos a tan insidiosos personajes.
La locura y su reprochada amiga, la cordura.
Épicos cuentos de hadas, dibujantes de irreverentes trazos,
confirmaron enlaces de almas y desunión,
anunciaron con vítores los estertores del viejo compás.
Nuevos tiempos avecinando tormentosas paradojas.
El niño que llora, lejos de una madre que sufre.
El padre que ríe tristezas ahogándose en licor.
La muerte que hurga en la herida del amor
búsqueda y fracaso en un mismo y ridículo enjambre.
El silencio rodeando las fauces del dolor,
la angustia, pasajera del tímido acoso apasionado
enfrentando esta vez, la fuerza del flirteo y el cariño,
espectáculo, desenfreno, así todo alrededor.
Vanos reflejos de lujuria y entrega sin más.
Suaves caricias al ligero murmullo de una gran tempestad.
Suenan melodías, desacuerdos tonales en aras de la armonía
ligeros relinchos de dóciles potros, refrenando su rebeldía.
Aquí y allá toques de atención, llamadas al sosiego.
Si no obedece el que domina, nada apaciguará al que trota en libertad.
Repiqueteo imperceptible. Se repiten los colores,
enaltecen la incontestable belleza de lo prohibido,
subordinan la visión de la equidad, del equilibrio.
Ahora todo es descomunal, excelso, magnífico.
Saltos de pincel, brochazos de ira incontenible,
abrumando al más ecuánime virtuoso del sosiego.
Llueve sobre mojadoUn nuevo día sin haber terminado el viejo…Un nuevo horizonte de inalcanzable lejanía.Un mañana. Un después.
Raúl Rebollo
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