Al morir el espíritu.
Fuimos dos en uno sin quererlo. Nos encontramos por sorpresa. Sentimos casi sin darnos cuenta porque no nos propusimos nada. Dejamos abandonados a la vergüenza, el pudor y los prejuicios. Fuimos uno en vez de dos o dos fundidos en uno. No sé muy bien por qué se tornó triste el teatro de nuestra vida.
Vicios abandonados y actitudes depuestas por la sola influencia del cariño. Costumbres que se hicieron manías por pretender ser rasgos de personalidad. Mucha basura en la eterna vaguedad en que se sumió el profundo instinto del disfrute personal. No sé si la fragilidad del cuerpo contaminó al espíritu. No sé si los renglones torcidos llegaron a convertir en ilegible el texto de tu día a día. No sé si la confianza transformó en odioso el atractivo de un nosotros en cualquier momento. No sé si se quería más un momento juntos que juntar los momentos solos. No sé por qué algo raro, distinto, estupendo, maravilloso, se convirtió en la rutina del navegante solitario que busca coartadas a su soledad. Las excusas fundieron el halo de misterio que cubría cada nuevo encuentro haciéndolo un cúmulo de deseos incontenibles y ansias locas por apagar fuegos, contener derrames de líquidos vitales y mutilar sentimientos. A cada intento de sinceridad le siguieron mentiras que fusilaban en el paredón de lágrimas, cada resquicio, cada asomo del espíritu en la boca de alguno. No se podía ser lo que se era por miedo a perder la batalla de la dignidad y el ego frente al que nunca jamás debió ni pretendió ser enemigo. La confusión brutal de un aliado por un endiablado, de un cariñoso por un interesado, de un yo por un tú, de un intento de amor por un trato cerrado sin más refugio que la cama. La confusión fue la culpable. Lo fuimos tú y yo por dejarnos confundir, lo fueron nuestras ganas por … dejarlo morir.
A tus alas mis pasos y a mis ganas tus reniegos. A tu lado yo y por mi lado nada más que siempre tú. Faltaron anillos, promesas, la convicción de un sí quiero eterno. Quizás faltó algo, no sé. Aprendes cada día a olvidarlo porque no puedes aunque quieras. Y los fantasmas culpables del fin vienen a visitarte cada día con sus retahílas de milagros potenciales en manos de otros.
En la arena tus huellas ya no se ven. El viento de algún día de verano se las llevó y posiblemente no volverán nunca más. Nunca me hizo falta ver cada rastro de tus pasos para saber que volabas sobre el mismo mundo que yo. Las miserias de tu espíritu si que confundieron mis expectativas, mis intuiciones. Hicieron que perdiese la brújula que marcaba el compás de tu corazón. Cada aceleración en tu pulso era detectada por el radar de mis sentidos que me llevaban fugaz hacia ti. Nunca el hierro fue más dulce y maleable. Nunca tus curvas lograron embriagar más mi lívido. Aún sueño tu boca y persigo el fantasma de tu olor. Porque sigues siendo tú lejos de mi, siempre serás mía aún cuando en ti yo haya muerto sin quererlo.
Naces en mi cada día. Te despiertas a mi lado y te miro. Ayudo cada gesto con la desatada pasión que provocas en mi alma. Para mi es locura y en ti ya no es ni siquiera ilusión. Murió tu espíritu por el viento que borró tus huellas en la arena de aquella playa. Murió tu espíritu para luego matar a cuchilladas nuestro amor. Al cariño le pueden las ganas por querer ser más amor que emoción. Al amor le sobra la altanería para conformarse con las migajas de un te quiero casual. Siendo tú fuiste mía y en esos momentos quise ser más pero la coraza del miedo pudo con las ganas de poder. Sin fuerza y destruido nuestra historia busca detectives recopiladores que logren reabrir el caso, cerrado por falta de pruebas. A tu espíritu lo asesinaron pero … el culpable no fui yo.
Sin tus huellas puede ser, sin tu espíritu no eres tú. Volverá el mismo canto que un día te hizo bailar, a provocar un nuevo latido. Tu corazón resucitará de las tinieblas que un miedo lejano provocó. Verás en mí nuevamente lo que soy. La noche nos confunde y el día nos hace errar. Somos dos que un día fueron y que juntos volverán.
…. No olvides que es así y si no lo es …
1 comentario:
...Dicen que el desamor, es uno de los mejores momentos para escribir, esa "saudade" que inunda el alma se traslada a las palabras creando a veces textos o poemas que te rompen y estremecen al leerlo...sigue así amigo, echa todo lo que está dentro...
Salud Nemrob.
POEMA DEL DESENCANTO
Una tarde cualquiera
con la brisa
llegó para quedarse
Me tomó de la mano
Buscó abrigo
en mi sangre
se prendó de mi piel
perfumó mi tibieza
Con su soplo de hielo
me consume
Ada
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