lunes, 9 de junio de 2008

Un cuento.

Hola amigos/as: Una tarde de asueto sin motivos, ni justificación, me lleva al placer de provocar a mi imaginación y deleitar a mis dedos. Una reflexión metafórica o tan real como el mundo que nos absorve, una oda a la simplicidad o ... Da igual.
En un árbol sentados dos perros. Con calor se rascaban las pulgas y lambían sus resecas pieles colmas de moscas y suciedad. Vagabundos por excelencia, encumbrados en el desierto de los aullidos y las peleas callejeras, apaciguaban sus calores, mitigaban su desdicha con la sombra de un roble tan viejos como su sueños por conseguir algún roído hueso. Se cruzaban las miradas cómplices llenas de ese compañerismo que se hace congénito en los tiempos de penurias. Meneaban sus rabos espantando las ordas de moscas verdes que como locas peleaban cada centímetro de sus huesudos cuerpos. Amasijos de piel y huesos, más parecían sacos de parásitos que fieles compañeros del hombre, como muchos se jactaban en proclamar. Fueron tantas las peleas, tantos los combates cuerpo a cuerpo por las noches placenteras al lado de cualquier perrita a poco que resultara olorosa. Entre tantas tentaciones sucumbían a los reclamos más banales, cualquier perfume que llegara a sus hocicos se convertía por obra de su fiel escudera, el hambre, en un motivo para levantar el ánimo, olvidar el dolor y convertirse en desesperados caballeros de cualquier cruzada. Perros al fin, sin más proclama que su propia mala suerte.Y a la sombra del roble, la brisa suave y algún aroma a carne podrida, los mareos eran sueños rotos y los intentos por vivir meros espectadores de un árido panorama mortal. Amigos hasta el fin, rotos por lo que pudo ser y no fue. Amigos en la muerte por ni siquiera haber sido nunca más que dos perros sin dueño. Olvidados los tiempos de filetes de lomo, boles de pienso, paseos por el parque al lado de hermosas perras con más pedigree que el que jamás soñaron tener. Hasta collares tenían. Hermanos decían que eran, cuando por el césped meneaban sus colas, limpias, casi relucientes. Perros por suerte, amigos de sus dueños, fieles a su destino. Y como alguno dijo un día, 'Muerto el perroo se acabó la rabia'. Para ellos, la frase fue distinta 'Muerto el amo se acabó ser perro'. Sin hogar, con frío y un enorme cielo encima que casi los ahogaban entre estrellas y luna. Con sus pesadillas tocando cada noche a la puerta de algún pretendido atisbo de sueño placentero. Con hambre, mucha hambre, casi tanta como pulgas. Perros al fin, cuando nunca pretendieron ser nada más. Sin querer, murieron los dos, sin querer ser hermanos. Murieron los perros mucho después que sus dueños .
Saludos.

2 comentarios:

Ada dijo...

Hola amigo, a veces hay momentos en que la vida se vuelve oscura, triste; miras detrás de la ventana el sol brillar y te gustaria quedarte en penumbra porque así es como se siente tu alma....son dias de "ojos de pez" ya fuera del mar, ojos ya vidriosos, sin brillo, inertes...
Supongo que todo ira pasando.....al menos ya te saludo y aparezco ....
Ahí llevas, un escrito al mar, a mis mares del Sur, a tus mares canarios.
Salud.


Como el mar que sueña lleno de ímpetu con abrirse imposibles caminos y se desgarra en las rocas, dejando los jirones de su ser y su sed de mundo y de infinito. Dolor y vida, dolor y sueño. Ser y sed en la imposible mansedumbre de sus aguas que no conocen la derrota, absortas en su misterio que precede a la luz de sí.
Ser y sed. El mismo clamor silencioso que habita en el viejo y en el niño. La misma conspiración de todo en el cosmos y que es como el mar, como el oleaje que somos sobre el tiempo. Vaivén contra las rocas, estela de espumas, nómadas en sus crines de deseo.

Sed y ser, como el mar que sueña en la imposible mansedumbre de sus aguas.
Como el mar, el viejo y el niño. Como el mar, dolor y sueño. Vaivén contra las rocas, renacer muchas veces antes de morir, caballo inagotable de espumas.
Como el mar, que te contempla en una playa y te busca en sus orillas, y susurra y te llama, y besa tu cuerpo con su desnudez de azules, en la conspiración de todo, en el cosmos, raíz de vida y sueño, absorto en su misterio.
Ada.

Anónimo dijo...

ME ENCANTA ESTE "SITIO", EN SERIO ME PASARÍA LA VIDA LEYENDO TUS ESCRITOS PORQUE POR AMARGOS QUE PAREZCAN TODOS ELLOS TIENEN UN FONDO MUY DULCE.Y ME PASARÍA LA VIDA OBSERVANDO CADA DETALLE DE ESTE LUGAR TAN MARAVILLOSO CON EL QUE TANTO TIEMPO LLEVO SOÑADO CONOCER. AHÍ TE IMAGINO ENVUELTO EN SUS AGUAS TURQUESAS Y CRISTALINAS, EN UN MAR TAN EN CALMA QUE NI SIQUIERA HACE ESPUMA AL CHOCAR CON LAS ROCAS Y ... TE MIRO, TU ME MIRAS, Y YO SONRÍO, SIEMPRE SONRÍO.